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En un entorno empresarial y procesal cada vez más complejo, el fundamento jurídico ya no garantiza por sí solo un resultado favorable. Los tribunales exigen acreditar con precisión el componente económico de las pretensiones, y es ahí donde la pericial económica se convierte en un elemento decisivo.
Este análisis examina las claves de una pericial económica eficaz y los errores más frecuentes que comprometen la viabilidad de un litigio.
De los titulares a la práctica empresarial
Lejos de ser una simple herramienta reservada al ámbito empresarial, la pericial económica se ha convertido en la gran protagonista de los titulares más recientes de la prensa.
Investigaciones de importante repercusión mediática y política han logrado trascendentales avances gracias a las reconstrucciones económicas efectuadas por expertos forenses.
Todas y todos seguimos procesos judiciales de actualidad, en los que informes financieros elaborados por unidades especializadas han permitido rastrear patrimonios, trazar el flujo de los fondos y/o aportar elementos probatorios determinantes para la instrucción del procedimiento.
En este contexto, se constata una creciente dependencia de los órganos jurisdiccionales respecto de la prueba pericial económica para la adecuada valoración de la complejidad fáctica subyacente.
Más allá de los grandes titulares, la realidad es que la pericial económica forma parte del día a día de empresas de cualquier tipo y tamaño, así como de la vida de los particulares. Escenarios habituales son, por ejemplo:
- Disputas entre socios.
- Concursos de acreedores.
- Reclamaciones financieras.
- Conflictos empresariales.
- Responsabilidad de administradores.
- Valoraciones de empresas en procesos de compraventa o fusión.
- Liquidaciones de gananciales.
- Cuantificación del lucro cesante.
- Reclamaciones por incumplimiento contractual.
- Análisis de operaciones vinculadas.
- Peritajes en procedimientos de derivación de responsabilidad tributaria.
- Determinación de perjuicios en casos de competencia desleal.
La conclusión es clara: en la actualidad, el fundamento jurídico, por sí solo, resulta insuficiente. La obtención de un resultado favorable exige acreditar con rigor el sustrato económico y su trazabilidad de manera sólida. De ahí el rol central que juega la pericial económica.
¿Por qué hoy es más necesaria que nunca la pericial económica?
Los negocios son cada vez más complejos, los conflictos más técnicos y las decisiones empresariales más difíciles de interpretar. Se constata, asimismo, una progresiva proliferación del marco regulatorio, cuya densidad normativa genera, en determinados supuestos, contradicciones aparentes.
En un escenario tan impreciso, el juez necesita entender la realidad económica de los sucesos: ¿cuál ha sido el daño real? ¿de dónde salen las cifras reclamadas? ¿es proporcional la cifra solicitada en relación con los perjuicios causados?
Responder a estas preguntas exige algo más que argumentación jurídica: requiere seleccionar métodos, reconstruir operaciones y convertir números complejos en conclusiones comprensibles. Ahí es cuando entra en juego el economista forense, estructurando el conflicto y aportando la claridad técnica que los tribunales necesitan y requieren a través de la pericial económica.
¿Cómo logra el informe económico influir en una decisión judicial?
Cuando un litigio versa sobre cuestiones económicas, es necesario contar con conocimientos especializados en contabilidad, finanzas, valoraciones y análisis financieros. El economista forense trabaja de forma coordinada con los abogados, pero mantiene su rigor e independencia técnica. Su labor no sustituye la función del juzgador, pero sí le proporciona una base sólida para fundamentar su decisión.
La pericial económica actúa como puente entre lo jurídico y lo económico. Su función no es simplemente exponer cifras, sino traducir los datos financieros en hechos objetivos, contextualizados y expresados de forma clara.
La capacidad de influencia de la pericial económica en la decisión judicial dependerá del rigor metodológico, la claridad expositiva y la competencia del perito para defender sus conclusiones.
La calidad de la pericial económica puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de un litigio. Así se desprende de la lectura de la reciente Sentencia 64/2026, de 26 de enero, de la Sección Primera del Tribunal Supremo.
En esta sentencia, nuestro Alto Tribunal ha establecido criterios claros sobre la pericial económica, al señalar que debe proceder de peritos con cualificación acreditada y especialidad específica en la materia, cuya objetividad esté fuera de duda.
Además, el método para realizar a pericial económica también resulta decisivo: las conclusiones deben apoyarse en un examen riguroso del objeto de la pericia, con fuentes documentales verificables y datos contrastados.
En base a esta doctrina, los tribunales exigen coherencia interna, ausencia de contradicciones y una justificación sólida de las conclusiones. Un informe que omita información relevante o parta de premisas desvinculadas de la realidad probatoria será desestimado.
Por ello, contar con un equipo pericial que combine rigor metodológico, experiencia técnica y capacidad de comunicación eficaz ante el tribunal es un activo estratégico para cualquier letrado.

4 errores económico-financieros que pueden decidir un pleito
Desde nuestra experiencia, existen cuatro errores recurrentes en los tribunales que resultan decisivos en la resolución del tribunal. Conocerlos no sólo ayuda a prevenirlos, sino también a detectarlos si los comete la defensa de la parte contraria.
1. Cuantificaciones de daños y perjuicios mal planteadas
Es frecuente encontrar reclamaciones desorbitadas, cantidades infladas o infravaloradas o sin el soporte documental suficiente. Uno de los fallos más habituales es la inclusión de conceptos no indemnizables, de previsiones futuras insuficientemente fundamentadas, o de cifras desactualizadas. Sin unos cimientos adecuados, la credibilidad del tribunal se debilita considerablemente.
2. Informes diseñados para defender, no para explicar
Los tribunales detectan este error con facilidad: informes concebidos como instrumento de defensa en lugar de herramienta explicativa. Son frecuentes la omisión de detalles clave, el lenguaje agresivo y el sesgo intencionado en la información expuesta.
Así, la pericial económica pierde su esencia, lo que desemboca en un perjuicio para el cliente y en un daño reputacional para el perito. Alejarse de una narrativa interesada para exponer con transparencia los hechos económicos ocurridos siempre será mucho más persuasivo que una narrativa forzada.
3. Valoraciones empresariales deficientes o sin base económica sólida
En conflictos societarios o herencias de empresas familiares es muy habitual la valoración de empresas o participaciones sociales. En ocasiones, las partes optan por valorarlas empleando metodologías sencillas y rápidas, sin contar con la opinión de un experto.
De este modo, caen en la elección de métodos inadecuados, expectativas subjetivas, proyecciones financieras irracionales o en la omisión de factores clave, tales como la dependencia de personal estratégico, riesgos inherentes al negocio o la situación del mercado.
Este tipo de valoraciones sufre un rechazo sistemático por parte de los tribunales, pues resultan altamente difíciles de comprender. Una valoración sólida debe partir de información financiera veraz y de metodologías e hipótesis adecuadas y fundamentadas.
4. Ignorar el deber de mitigación de daños
Un principio fundamental en materia de responsabilidad civil es que el perjudicado tiene la obligación de adoptar las medidas a su alcance para reducir el impacto de los daños. Sin embargo, es habitual encontrarse con reclamaciones que ignoran esta obligación y pretenden trasladar a la parte contraria la responsabilidad de unas pérdidas evitables.
Sociedades inactivas, desprotección del patrimonio empresarial, pasividad del reclamante, y decisiones antieconómicas llevan a los tribunales a reducir la indemnización solicitada, puesto que el perjudicado ha permitido que el daño financiero se agrave innecesariamente en el transcurso del tiempo.
El perito económico debe prestar atención no sólo a los daños efectivamente producidos, sino también aquellos que podrían haberse evitado, valorando el coste de mitigación.
Cómo puede ayudarte nuestro equipo de economía forense
Nuestro equipo de economistas forenses trabaja bajo los estándares que la doctrina jurisprudencial exige a todo dictamen pericial:
- Cualificación acreditada.
- Especialidad en la materia.
- Objetividad demostrable.
- Rigor metodológico.
Siguiendo los criterios establecidos por la Sentencia 64/2026 del Tribunal Supremo, cada informe pericial se construye sobre un examen exhaustivo del objeto de la pericia, fuentes documentales verificables y datos contrastados, garantizando la coherencia interna y la solidez de las conclusiones.
Acompañamos a nuestros clientes desde las fases tempranas del conflicto, ayudando a evaluar la viabilidad económica de sus pretensiones y a construir una estrategia sólida antes de enfrentarnos a los tribunales. Elaboramos dictámenes periciales rigurosos y defendemos nuestras conclusiones con la seguridad que proporciona un análisis bien fundamentado.
Nuestros servicios abarcan, entre otros:
- Cuantificación de daños y perjuicios.
- Valoración de empresas y su solvencia.
- Análisis de operaciones societarias.
- Reconstrucción y trazabilidad de flujos.
- Detección de irregularidades contables.
- Revisión crítica de informes de contrario.
- Asesoramiento en procedimientos concursales.
- Apoyo técnico en situaciones de conflicto entre socios o familiares.
Una pericial económica sólida puede ser el elemento diferencial en la resolución de su litigio. Nuestro equipo está preparado para aportar el rigor técnico y la claridad que su caso requiere.







